30 años con la Red Sismológica Nacional

    • Semblanza de Luis Fernando Brenes (Gato)

     

     

    Desde sus inicios en 1973, la Red Sismológica Nacional ha visto muchas personas ir y venir. Cada una de ellas ha aportado a la Red de manera diferente, haciendo posible su desarrollo a lo largo de las décadas, pero cuando se habla de Gato, no hay duda de que él ha dejado una huella imborrable en la Red.

    Luis Fernando Brenes, Gato de cariño, ha dedicado 30 años de su vida a trabajar en la Red Sismológica, más de la mitad de lo 58 años que ya son notorios en sus ojos cuando sonríe, ojos azules que le dan el sobrenombre con el que mejor se le conoce.

    Quienes han compartido con él concuerdan en que es una persona responsable, servicial y amable en todo momento. Es su buena actitud la que ha dado un ambiente ameno a la Red Sismológica durante los años que ha trabajado, siendo que es imposible hablar de la Red sin mencionar a Gato, o describir a Gato sin incluir su trabajo para la Red.

     

    Una vida dedicada a la Red

    Su apodo, Gato, nació desde sus años de colegio cuando estudió eléctrica en un técnico. “Me decían ‘gato’ por la habilidad que tenía para trabajar, fue hasta después que lo relacionaron también con mi color de ojos”, me cuenta. Entre risas agrega que luego le agregaron otra característica a su apodo, que era “echado como un gato”. No importa cuál sea el origen que se le dé, es un hecho que el nombre “Gato” es inconfundible para quien conozca a Luis Fernando.

    Gato me cuenta que a él siempre le ha gustado conocer diferentes lugares, moverse, y que un trabajo de oficina no es para él. Antes de entrar a la RSN en 1988, trabajó 9 años en Canal 13 como técnico de móvil. Durante esos años viajó por todo el país, cubriendo diferentes noticias a lo largo de Costa Rica, hasta que en 1987 sintió que estaba tocando un techo laboral en SINART.

    La oportunidad de aplicar por una plaza en la Universidad de Costa Rica se presentó, y Gato no dudó en lanzarse al agua. “Era difícil que a uno le dieran una plaza en la UCR, pero nada perdía intentando”, dice. La suerte llegó rápido a él, sin embargo, pues al poco tiempo le ofrecieron un trabajo en la Red Sismológica Nacional. Gato pensó que sus días de carretera, conociendo diferentes rincones del país, se habían terminado, sin embargo una nueva etapa estaba apenas por comenzar.

    El 4 de enero de 1988, Gato llegó a la RSN para no dejarla ir. Viajes por toda Costa Rica no le hicieron falta, pues las giras a las diferentes estaciones sismológicas en el país, que cada año aumentan, le mantienen ocupado. Desde su llegada a la Red, Luis Fernando ha sido el encargado de atender los equipos que registran la sismicidad del país. En un país tan sísmico como Costa Rica, con miles de temblores registrados por años, sería imposible para la Red Sismológica realizar su trabajo sin el adecuado mantenimiento de las más de 100 estaciones con las que contamos a lo largo del país. Es por esto que Gato es un pilar esencial en el estudio de la sismología en Costa Rica, así como una de las piezas más importantes de nuestra institución.

    Pero no solo da mantenimiento a estos equipos. Gato también tiene un largo historial de mejoras en las que ha aportado a la RSN. Desde la instalación de GPS en los equipos, la transmisión en tiempo real de las señales de las estaciones hasta asegurar la energía con la que trabajan los equipos cuando hay cortes de electricidad, su aporte al avance de la Red no puede ser puesto en duda.

     

     

    30 años de historias

    Con 30 años de trabajar para la Red Sismológica, es imposible contar todas las anécdotas que Gato tiene sobre sus viajes o terremotos que ha vivido. Recuerda entre risas la vez que se quedó atorado durante la instalación de una estación. “Instalando la estación de Urasca, en el fondo hay que poner un desagüe, entonces para chorrear el cemento se mete un taponcito, eso es como un metro de hondo. Entonces me meto yo de cabeza a quitar el tapón y cuando ya, quito el tapón, pienso ‘¿y ahora cómo salgo de aquí?’. Tuve que empezar a gritar ‘¡sáquenme de aquí!’ hasta que llegaron a jalarme de los pies”, me cuenta sin poder contener una carcajada.

    Otro día, durante el terremoto de Sámara el 5 de septiembre del 2012, me cuenta cómo este le tomó por sorpresa mientras subía al techo de la Escuela de Geología. “Tenía que subir a quitar una antena y estaba cerrando el hueco para salir al techo, cuando empezó a temblar. Y empieza ese meneón, ese meneón, y dije yo ‘no, ya esto está demasiado fuerte, esta carajada se va a caer’”, su única salida fue abrazarse a una cercha de hierro hasta que el terremoto terminara, con el miedo de que el techo se cayera sobre él.

    Y es que en tres décadas de trabajar con la Red Sismológica, no son pocos los terremotos que ha tenido que vivir. Rememora también el terremoto de Puerto Armuelles, la madrugada del 25 de diciembre del 2003, pues la celebración de Navidad tuvo que detenerse para correr al laboratorio de la RSN. “Llegamos todos bien vestiditos y todos trabajando. Me acuerdo que andaba donde mis suegros, entonces con todo y familia tuve que venirme para acá, a trabajar”, demostrando que su dedicación a la Red no descansa.

    Me cuenta también sobre innumerables y cansados viajes a zonas alejadas del país, durmiendo en el carro, o aquellos amaneceres que presenció camino a instalar una nueva estación sismológica. Las anécdotas que podría contarnos Gato no caben en estas pocas palabras.

     

     

    Su amor y orgullo por su familia son otra de sus características esenciales. Tal vez el hecho de que Luis Fernando tenga una estación sismológica en una finca suya donde cultiva frutas y vacaciona con su familia pueda resumir los amores de su vida. Cuando llegue el momento de retirarse de la Red, su sueño es vivir en su casa en Hojancha, con su familia, algunos caballos y haciendo trabajos en madera. Una vida tranquila, me cuenta.

    Aunque está próximo a pensionarse, su legado se mantendrá. Gato es un pilar esencial de la Red Sismológica Nacional, pero ¿qué es la Red Sismológica para Gato? Él le ve como “una manera de retribuir a la comunidad”, de ayudar a las personas; su sonrisa amable cuando habla sobre esto solo demuestra cuánto ama su trabajo. Habiendo ayudado a construir una de las redes sismológicas más densas de Latinoamérica, su aporte ha sido y es fundamental para la Sismología en Costa Rica.

     

    Mariana M. Navarro