Historia

    A finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, existía en Costa Rica un grupo de naturalistas interesados en la Sismología, primero instalaron sismoscopios en varias partes del país, para después realizar una serie de compilaciones, estudios de campo y descripciones muy valiosas de la actividad sísmica y volcánica. Debido a que, desde 1921 y hasta 1972, la sismología en Costa Rica había perdido el gran impulso que traía, surgió la necesidad de darle un nuevo auge, a partir del trabajo en investigación y docencia.

    Con este deseo, la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR) impulsó en 1970 la apertura de un curso de geofísica y en 1971 adquirió su primer equipo sismológico, constituido por un acelerógrafo y tres estaciones sismográficas. Poco tiempo después creó la Sección de Vulcanología, Sismología y Exploración Geofísica, la cual con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Japón adquirió, entre 1974 y 1979, una red de cinco estaciones sismográficas permanentes y un observatorio sismológico instalado en La Lucha de Desamparados.

    Paralelamente, los estudios sismológicos en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) se iniciaron en el proyecto Arenal, ya que durante su etapa final de diseño ocurrieron la erupción del volcán Arenal (1968) y el terremoto de Tilarán (1973). Esto motivó a los bancos que financiaron las obras a solicitar al ICE el estudio detallado de las amenazas sísmica y volcánica, que cristalizó con la instalación de una red sismológica de diez estaciones. Desde entonces, el ICE ha continuado realizando estudios sismológicos y vulcanológicos en las zonas donde se desarrollan proyectos hidroeléctricos, geotérmicos, entre otros.

    En 1982 se creó la Red Sismológica Nacional (RSN) como parte de un programa de colaboración institucional para la observación sismológica del país. Inicialmente en este programa participaron el departamento de Geología del ICE, el programa de investigaciones vulcanológicas de la Escuela de Geografía de la Universidad Nacional (UNA) y la Sección de Sismología, Vulcanología y Exploración Geofísica de la Escuela Centroamericana de Geología (UCR). No obstante, luego del alejamiento de los representantes de la UNA, a partir de julio de 1983, la RSN queda constituida por el ICE y la UCR. Desde inicios de la década de 1970, y especialmente luego de la creación de la RSN, el Área de Amenazas y Auscultación Sísmica y Volcánica del ICE y la Sección de Sismología, Vulcanología y Exploración Geofísica de la Escuela Centroamericana de Geología (UCR) mantienen un esfuerzo conjunto que integra personal, equipos e información. Como parte de esta alianza, desde 1975 se localizan sismos en forma sistemática y se publican boletines sismológicos. Desde julio de 1976 y hasta la actualidad se ha distribuido en forma continua el boletín mensual de sismos sentidos y actividad volcánica.

    Los resultados de las investigaciones vulcanológicas y sismológicas que realiza la RSN se presentan en forma de publicaciones científicas o notas técnicas, las cuales son distribuidas en diversas instituciones nacionales y entregadas a la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Costa Rica (CNE), quienes las utilizan para sus programas de prevención y mitigación. También se trabaja inter-institucionalmente con otras entidades en esos campos.

    En el 2006 se aprobó la Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo Nº 8488 cuyo Transitorio I garantiza ingresos anuales para la RSN de la Universidad de Costa Rica durante un periodo de cinco años el cual se espera, mediante gestiones legislativas, se mantenga por 11 años más. En el 2008 se suscribe el "Convenio Específico de Cooperación Científica y Técnica entre el Instituto Costarricense de Electricidad y la Universidad de Costa Rica" mediante el cual se renuevan y fortalecen los lazos de cooperación entre ambas instituciones para realizar actividades conjuntas de investigación en los campos de la Sismología y la Vulcanología, con el propósito de optimizar el uso de los fondos públicos contribuir con la reducción del riesgo y prevención de desastres asociados a los procesos sísmicos y volcánicos en Costa Rica.